En el verano educativo (como aquí llaman al campamento
urbano) desde las 8:30 de la mañana y hasta las 12:00 del mediodía con más de
250 niños/as acompañados de más de una treintena de jóvenes monitores y
animadores de entre 14 y 20 años, todos los días se reparte un almuerzo a los
niños/as a media mañana que consiste en un trocito de rollito de merengue y un vasito
caliente de caldosa. Hoy hemos salido como todos los días a la tienda de
costumbre a buscar los rollitos, pero oh, sorpresa: hoy no han hecho
pastelillos porque no tienen agua.
En efecto, los santiagueños como la mayor parte de los
cubanos sufren continuamente restricciones de agua corriente y no es solo
porque estamos en un año especialmente seco, sino porque así viene establecido
por las ordenanzas: Cada santiagueño solo tiene agua corriente en su casa
durante 36 horas seguidas y tras ello, vienen 10 a 15 días en las que el agua
no es la de la traída, sino la almacenada en los depósitos privados de cada
casa.
El pasado domingo a media tarde me doy cuenta que no sale
agua en “la pluma” (como llaman aquí al grifo) de mi lavabo. Tras avisar al P.
Director, todo se pone en movimiento, pues nos damos cuenta de que los
depósitos de la casa están vacíos y aún quedan varias jornadas para que llegue
el agua a nuestro reparto. Afortunadamente, poco después nos apercibimos que
uno de los depósitos bajos de la casa sí está a media capacidad y desde él se
puede hacer un trasvase por medio de una bomba para los depósitos superiores y
para reponer el suministro. Con todo y con eso, es bueno saber que hablamos de
agua para el aseo y no apta para consumir, salvo que esté hervida o tratada o sea
de la que se trae de un manantial abierto y accesible que hay en la parte alta
de la ciudad.
Este es otro aspecto más que obliga a todos los cubanos a
multiplicar casi de manera milagrosa los ricos recursos naturales que tiene la
isla, pero que la población muchas veces no puede disfrutar, casi siempre por
la negligencia de algunos… Una isla, rodeada de agua; una ciudad con una enorme
bahía y… ¡con problemas de abastecimiento de agua! (sic).

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