viernes, 7 de octubre de 2016

Mi experiencia valorada mes y medio después.

Lo que sigue será publicado próximamente en una de las revistas de familia de mi antigua casa salesiana de León. Sirva de valoración final des esta inolvidable experiencia de verano:
Me piden que os escriba unas líneas sobre mi experiencia este verano en Cuba y voy a intentarlo. No es fácil hacerlo pues todavía se me agolpan las imágenes, los recuerdos, los afectos y tantas cosas que allí me dejé.
He estado, como digo, 6 semanas de este verano en la isla, visitando y compartiendo vida con los poco más de una docena de salesianos SDB que desarrollan su actividad educativo pastoral. Los salesianos son poquitos, pero mucha es la gran Familia Salesiana y sobre todo, jóvenes que se mueven en la órbita de la misión salesiana. En la isla, antes de 1959, año de la Revolución, los salesianos y salesianas contábamos con casi una veintena de presencias. Cuba era sede provincial de la Inspectoría de las Antillas. En este momento, cuando están a punto de celebrar el Centenario de la llegada de los pioneros de la misión salesiana el próximo 2017, en la isla hay 5 presencias de los Salesianos (2 en La Habana, en Camagüey, en Santa Clara y en Santiago de Cuba) y otras tres, de las Salesianas FMA. Antes teníamos colegios y centros de formación profesional de los que queda solo el edificio, ahora perteneciente al estado y destinado a la misma u otra finalidad. Actualmente en todas nuestras presencias la estructura es una parroquia o iglesia (santuario) en torno a la cual, al modo oratoriano, se desarrolla una amplia gama de actividades eclesiales y educativas principalmente con los jóvenes y también con personas mayores (matrimonios, pastoral familiar, grupos de familia salesiana, deportes y hasta un estudio de MCS equipado con las nuevas tecnologías de imagen y sonido.
La mayor parte de mi estancia he permanecido en Santiago de Cuba, en el extremo oriental de la isla, la parte más pobre y popular y la más cálida; la llaman entre ellos la “tierra caliente”. Santiago fue capital en tiempos de la colonia española y actualmente es la 2ª ciudad del país y de la que partió también los impulsos liberadores en los años 50 y se extendieron por toda la isla. Santiago es una ciudad bulliciosa y desordenada en sus calles y tráfico. Llama la atención enseguida la cantidad de moto- taxis que circulan por sus calles en un sinfín de sube y baja, trayendo y llevando a su pasajero, en una interminable secuencia de quehaceres cotidianos y sencillos por medio de los cuales la gente normal y corriente desarrolla su tarea de “resolver” la vida. Resolver es el verbo estrella para el cubano: significa que los medios oficiales de ganarse la vida y la de su familia no llegan más que para cubrir poco más de una semana de las cuatro que tiene el mes. El resto del dinero para vivir hay que conseguirlo “resolviendo” es decir, compra por aquí y vende por allá… en fin, ganarse la vida. Un libro que leí mientras estaba en la isla y que recoge muy detalladamente la realidad social de Cuba, “Los funerales de Castro” del reportero de TVE, Vicente Botín dice lo siguiente: “En la mayoría de los países de Latinoamérica, una persona corrupta “trinca” 11 millones de euros en una única operación en un solo día; en Cuba 11 millones de cubanos “trincan” 1 euro al día”. Que el lector saque las valoraciones que quiera, pero para mí no es lo mismo, ni se puede comparar un caso y el otro, aunque el resultado económico sea similar. Pero no se queden con esto, que no es ni mucho menos lo más significativo; simplemente es defecto del ambiente en que vivimos, no sólo en aquellas latitudes sino, por desgracia, en nuestro propio entorno.
Lo más significativo es la vida que surge por todas partes, la sonrisa de las niñas y niños por las calles correteando y jugando con una botella de plástico al fútbol europeo (pasión de los pequeños, actualmente). Lo más significativo es el cariño que te muestran pequeños y mayores cuando te acercas a ellos: muchos, sobre todo de estos últimos, al despedirse me decían: “Padre, no se olvide usted de nosotros; que estamos aquí y necesitamos mucha ayuda”.
Las casas salesianas están abiertas de la mañana a la noche y todo el mundo es recibido con amabilidad, da lo mismo que sea una persona adulta que un niño pequeño. He visto a todos los salesianos entregados a la misión de la mañana a la noche, viviendo para la gente y no para la estructura comunitaria interna. P. Santiago y P. Manel en La Víbora, reparto muy popular en la Habana; P. Wilgen (cubano, el más joven y delegado inspectorial de Cuba), P. Bruno (96 años), Hno. José Luis (colombiano) y P. Adrián (hispano- cubano y de los más veteranos) en calle Compostela en la Habana Vieja; Juanjo y Eduardo en la parroquia del Carmen en Santa Clara; P. Miguel Ángel (riojano), P. Daniel (dominicano), P. Sejas (cubano) y P. Peter (esloveno) en la iglesia de Ntra. Sra. del Cobre en Camagüey y alrededores; y finalmente P. Cristian y P. Nabel (dominicanos) en Santiago de Cuba, en la mayor parroquia de la ciudad, de una extensión similar a ¼ parte de Valladolid. Creo que los he nombrado a todos en su incansable trabajo para el que no llega un día a no ser que tuviera más de 30 horas, entregando totalmente sus vidas. Un ejemplo para mí y para nosotros. Y todo ese trabajo realizado con una gran sonrisa como nos cuentan que hacía nuestro Padre y Maestro, Don Bosco.
Muchas otras cosas se me quedan en el tintero, pero tendría que estar mucho tiempo para recogerlo todo en palabras acertadas. Os invito a que si queréis echéis un vistazo a mis redes sociales en las que hay publicadas varias decenas de entradas, escritas en directo durante mi estancia: en Twitter, facebook e instagram con el mismo nick, /gasparmmoran
  


domingo, 14 de agosto de 2016

Juegos Salesianos 2016 (Santiago, 8- 12 agosto)

Una de las principales actividades de la pastoral salesiana con los jóvenes en Cuba es este encuentro juvenil conjunto que tuvo lugar en las fechas indicadas.
Las cinco presencias salesianas empezando por el occidente de la isla: las 2 de La Habana, la de Santa Clara, la de Camagüey y la de Santiago de Cuba actuando como anfitriona y acogiendo a sus hermanas mueven a los jóvenes más significativos, chicos y chicas entre 16 y 30 años a que participen en esta actividad estelar. 
En esta ocasión se han juntado cerca de 90 jóvenes con sus respectivos animadores respectivos para participar en un multi- torneo deportivo en cuatro disciplinas: fútbol- sala solo masculino (especial, porque las dimensiones del campo son más pequeñas y se juega sin portero), voleibol masculino y femenino, quiquinball solo femenino (especie de veisbol, pero bateando con el pie) y una pequeña jornada de atletismo (velocidad, relevos, etc. 

Se ha comenzado con una gala de inauguración en la que se hace una especial mención a la apertura del Centenario de la Presencia Salesiana en Cuba, que está previsto que llegue a su culmen el próximo enero 2017 con la visita del Rector Mayor de los salesianos, D. Ángel Fdez. Artime. Cada jornada se dedica a competir en una de las disciplinas mencionadas, pero lo importante no es la competición, como continuamente se recuerda, sino el encuentro y la convivencia entre jóvenes de las distintas ciudades de la isla. La última jornada está dedicada a una jornada de excursión y baño en la playa cercana de "Arenas Blancas". Finalmente se hacen entrega de las nominaciones y trofeos a los participantes. En esta edición el gran vencedor fue el grupo anfitrión, Santiago de Cuba, pero todos los participantes fueron galardonados con algún diploma en una gran enumeración de aspectos. 
La mayoría de los grupos de afuera no esperan a la mañana siguiente para viajar, sino que viajan por la noche, mucho más buena para esto por haber menos tráfico y, sobre todo, menos calor. Al día siguiente, 13 de agosto, coincidiendo con el 90 cumpleaños del "Coma_Andante" chicos y chicas de Santiago hacen una gran batida de limpieza con las voluntarias para dejar toda la casa en orden de cara al nuevo curso. Hasta aquí mi relato de hoy en mis últimas horas en este precioso país y entre gente cariñosa, maravillosa y acogedora. Muchas gracias por todo, Cuba!!

miércoles, 10 de agosto de 2016

Santuario María Auxiliadora, en el reparto Habana Vieja, calle Compostela (y 2)

La segunda presencia en la capital está en el distrito o reparto de la Habana Vieja y fue antes de 1959, sede de la Inspectoría Salesiana de las Antillas. Actualmente en esa presencia hay 4 salesianos que atienden el santuario de María Auxiliadora y un oratorio y centro juvenil de la zona. Como en el resto de las presencias, el verano es muy intenso y con muchas actividades, comenzando por el verano educativo con los niños en la primera quincena de julio y con otros encuentros de adolescentes y jóvenes.
El reparto de la Habana Vieja es el distrito de más atractivo turístico de la capital y por ende del país. Los edificios señoriales de la colonia están casi pegados unos al otro; es difícil encontrar un edificio que no tenga una historia. Por el contrario, la mayoría de ellos están en muy mal estado e incluso algunos amenazan ruina o se han derruido en parte o totalmente. En cada una de estas casas no habita una familia, sino varias en cada piso, formando conjuntos de más de una docena por portal. Este reparto está rodeado casi totalmente por una parte de la gran bahía de la Habana, muy característica por tener una gran extensión y una boca muy pequeña, por lo que hacía fácil la defensa de los enemigos. Dicen que por esta bahía pasaba, si no todo, la mayoría del comercio colonial con la metrópoli española. Una de las tardes que he estado en la ciudad he visitado bastantes lugares típicos y significativos de este centro histórico y también he pasado del otro lado de la bahía, donde puede visitarse el Cristo Salvador que protege la entrada de la misma, construido a principios del siglo XX y el faro que se erige igualmente en la entrada.
La Habana en agosto es una ciudad con mucho turismo y con mucha vida tanto por el día como por la noche. Son numerosos los locales para “tomar” o para comer y con música en directo, siempre al ritmo de la salsa cubana y los demás estilos de este rico país en cuanto música se refiere. Por eso, muy cerca del puerto de la Habana puede visitarse el museo “Del Ron y del Son”, porque quizá son los dos elementos por los que es más famosa esta ciudad. 

martes, 9 de agosto de 2016

Mi estancia en la Habana: parroquia San Juan Bosco en el reparto de la Víbora (1/2)

Mi estancia en la Habana se ha acortado con respecto al plan inicial, por diversos motivos: estaba previsto que participase en la Jornada Nacional de la Juventud de Cuba realizada en la capital simultáneamente a la JMJ del Papa en Cracovia (Polonia), pero por falta de pasaje y por necesidades de la casa de Santiago me he quedado más de una semana en esta localidad; además la Formación de Catequistas y Agentes de Pastoral en la Habana que estaba prevista para los primeros días de agosto también se suspendió. Finalmente he llegado a la Habana el 4 de agosto de madrugada. Ese mismo día, he visitado en coche acompañado por el P. Santiago Martín varios repartos de la capital: Miramar, Vedado, La Víbora, 10 de octubre, etc. Me han llevado por todo el malecón que rodea todo el casco histórico de la ciudad.
Los salesianos estamos en la parroquia de San Juan Bosco en el reparto de la Víbora, una zona muy popular. También esta parroquia tiene un gran movimiento juvenil con los talleres Don Bosco que se realizan durante el curso (informática y sobre todo inglés…) en los que están inscritas más de 900 personas, según me dicen. Existe también un Oratorio y Centro Juvenil para los niños y jóvenes que se acercan a la parroquia.
Durante el verano, como en el resto de las casas salesianas se ha realizado el VERANO EDUCATIVO (especie de Campamento Urbano) para los niños en la primera quincena de julio. Aquí había más de 200 chicos/as inscritos y participaban de media 120-130 niños cada día, de lunes a viernes. Después se ha realizado la Convivencia de Adolescentes de la zona occidental (La Habana y Santa Clara), simultánea a la de Santiago para la otra zona y con un programa parecido.

La comunidad estaba formada este curso por solo 2 salesianos españoles, P. Manel y P. Santiago, apoyados, como es lógico, por un amplio grupo de miembros de la Familia Salesiana y jóvenes que llevan las distintas actividades parroquiales y del centro juvenil. Según me comentan, una de las mayores dificultades que se encuentran es mantener los grupos juveniles, pues más del 50% de los mismos y además los más inquietos, más preparados y con mayor liderazgo optan por la salida del país por la falta de expectativas que ven en la isla. Habrá que ver cómo se puede cambiar esta realidad que está condicionando enormemente el desarrollo de nuestra misión en la iglesia y la situación del país.

lunes, 8 de agosto de 2016

Santa Clara, parroquia de nuestra Señora del Carmen.

El pasado 5 de agosto yo estuve una jornada en Santa Clara, capital de la provincia Villa Clara, donde reposan los restos del Che Guevara. En esta ciudad los salesianos llevamos la parroquia de Nuestra Señora del Carmen y un pequeño centro juvenil en torno a la misma. La comunidad este curso pasado estaba formada por 2 salesianos, uno con la encomienda directa de la pastoral parroquial y el otro con los jóvenes y la atención a varias capillas en los campos alejados de la parroquia. Ha sido una visita muy rápida, pues viajé por la mañana y me volví a media tarde a la Habana para conocer también la capital del país. Ya he hablado en otras entradas de mis desplazamientos, por lo que aquí no comento más.
En esta presencia me han enseñado la iglesia parroquial y las salas aledañas, preparadas para la catequesis y la pastoral con jóvenes y su pequeña casita, muy cerca del templo parroquial, pero separada. También he podido ver la plaza principal de la ciudad, con la fuente del niño de la bota, punto de encuentro y de quedada para la gente del lugar. He visitado la catedral y he callejeado un poquito por el centro.
A medio día he almorzado con Juanjo Ochoa, sdb encargado del centro juvenil. Después del almuerzo dialogamos un rato bastante largo y bien sobre la realidad que se vive en esta presencia y en Cuba en general, principalmente en lo que afecta a los jóvenes. Particularmente sobre el problema de ausencia de vocaciones de origen cubano y también la falta de esperanza en la que viven los jóvenes de esta ciudad.
Después me he ido en coche de caballos al parque y plaza de la revolución que está alejado como unos 2 km. del centro donde está el gran mausoleo y monumento al Che Guevara. Allí he podido comprobar la grandiosidad de este tipo de monumentos estatales
y me ha llamado la atención de manera especial un contraste. En uno de los extremos de la plaza puede verse en tres grandes paneles el lema que reza “Fue una estrella quien te puso aquí y te hizo de este pueblo”. El contraste es que justo al ladito mismo de los grandes paneles se han levantado varias chabolas que dan bastante al traste con los ideales de igualdad y justicia de la revolución.
Continúo mi camino pues a las 17 h. debo estar en la terminal de buses de Vía Azul por ver si sale un pasaje para volver en el mismo día a la Habana. Como ya he contado en la anterior entrada, finalmente el trayecto de vuelta lo he hecho en un taxi colectivo con un norteamericano de Chicago.

domingo, 7 de agosto de 2016

Viajar por carretera en Cuba (y 2).

Dos días después vuelvo a hacer ese mismo tramo de autopista, ahora volviendo de Santa Clara a La Habana en taxi colectivo y veo más claramente que aunque haya más circulación aquí en Cuba es habitual el “manejar” (como aquí dicen) sorteando los socavones y tramos deficientes de la autopista y que todo el mundo lo hace. Pero esto no es lo más sorprendente. En este viaje que hacíamos un estadunidense de Chicago y yo, junto con el chofer y su hermana en la parte delantera, nos hemos quedado sin combustible en medio de la autopista, como ya sabrán, por uno de mis tweets. Esto ocurre en mi viaje de vuelta de Santa Clara, donde es muy difícil conseguir un pasaje en Vía Azul, pues el servicio que ofrece es totalmente insuficiente para los turistas que estas semanas están en la isla.
Yo había decidido coger este taxi colectivo porque en la empresa de autobús no te confirman hasta última hora si tienes o no pasaje y necesitaba volver esa noche a la Habana. Es más el americano que viaja conmigo me dice que a él le dijeron en la ventanilla que no había pasaje hasta el domingo (tres días después). Accedemos pues al taxi colectivo al comprobar que el trayecto solo nos costará a ambos 2 $ más que el pasaje en autobús y que nos dicen que el taxi tiene aire acondicionado y todo confort. Finalmente al subir al taxi comprobamos que es una vieja furgoneta, casi destartalada y con el aire del exterior con todas las ventanillas abiertas. Lo que no esperábamos es que en mitad de la autopista el vehículo se iba a parar de repente. Al principio yo pensaba que paraba para ayudar a otro carro que está parado. Pero al final es éste vehículo el que nos ayuda a nosotros y nos remolca durante varios km. por la autopista.
Cuando viajas por las carreteras de Cuba, no dejas de asombrarte. Además de conducir sorteando los baches y socavones, puedes ver como hay gente y animales domésticos que cruzan la autopista el mismo nivel y por cualquier lugar. También puedes ver que un coche que va delante se aproxima a la mediana, donde existe, y se para por completo para hacer un giro de 180º. No es extraño que tengan muchos accidentes de tráfico y que uno de los escasos salesianos jóvenes cubanos perdiera su vida en un accidente hace pocos años. 

jueves, 4 de agosto de 2016

Viaje en guagua (autobús) cruzando la isla de extremo a extremo (1 de 2)

Quisiera describir en esta entrada mi viaje en autobús de Santiago a La Habana, es decir, casi de un extremo a otro extremo de la isla de Cuba, unos mil km. la empresa estatal que hace el servicio se llama Vía Azul y es un trasporte que solo pueden usar los turistas y extranjeros. Se nota un poco en el confort interior del vehículo, aunque tampoco pensemos en lo de España. No hay sistema de audio individualizado, ni por supuesto Wifi.
La salida, prevista para las 13:50 solo se ha demorado unos 3 cuartos de hora, en principio, tampoco es mucho y parece que pueda recuperarse. Dos días antes otro compañero salesiano de Colombia, hermano José Luis, hacía el trayecto en sentido inverso ha llegado a su destino con más de 2 horas de retraso. De hecho la llegada estaba prevista a La Habana para las 4 y pico de la madrugada y, en efecto, así ha sido.
No existen avisos de las paradas por altavoz, aunque uno de los choferes dice a alguien que está cerca de mí que haremos una parada cuatro horas después para hacer la comida, como llaman aquí al almuerzo vespertino, es decir, la cena. Antes de esta parada prevista el autobús se detiene varias veces en cruces de carretera donde hay puestos para refrescarse y comprar, pero solo bajan los choferes y no los pasajeros. Alrededor de las 18:00 llegamos al punto donde estaba previsto hacer la comida, unos pocos km. antes de Camagüey. No es un área de servicio de carretera, sino una casita unas calles apartada de la misma y aparentemente en ninguna localidad. Está rodeada de puestos móviles (carritos) de venta de galletitas, de dulces, golosinas, etc. También otras personas venden productos típicos, sobre todo, queso y turrón. Por dentro es un comedor con diversos espacios. Yo elijo pedir y tomar una botella grande de agua por la que pago 2 euros y una pizza por la que pago 10 CUP (pesos cubanos, al cambio menos de 0,50 €). Me sorprende que el agua esté tan cara y la comida tan barata.
Continuamos el viaje y pasadas varias horas en las que el autobús se detiene para dejar viajeros en Camagüey y también en otros lugares para que los choferes se sigan bajando y haciendo sus gestiones, yo comienzo a sentir ganas de hacer uso de baño y pienso cuando se podrá hacer la siguiente parada técnica para el pasaje. En una de estas paradas, ya cerca de medianoche me acerco a un chofer y le digo si puedo ir al servicio. Me contesta que unos km. más adelante entraremos en la autopista y que allí es el lugar idóneo para ello. Yo pensaba que entonces habrá un área de servicio donde está esto previsto. En efecto, minutos después yo veo por el pasillo desde mi plaza que estamos entrando en la autopista, porque hay doble carril. Me llama la atención porque pocos metros antes el coche casi frena en seco y al mirar observo que hay un ciclista sin ninguna luz, circulando a la derecha. Me asombro de nuevo. Minutos después, el autobús se para en un lugar totalmente oscuro; ya no me asombro porque continuamente está deteniéndose. De repente el viajero que está a mi lado me toca y me dice que el conductor me llama. Me acerco y me dice: - no era usted quien quería orinar, pues aquí. Me bajo y obro en medio del campo oscuro e inhóspito. Al terminar le pregunto a uno de los choferes si no hay paradas para fumar un cigarro a lo que me contesta que este autobús es expreso y que por tanto no tiene paradas. Compadre! como dicen aquí, si no ha pasado ninguna de las casi 8 horas que llevamos de viaje sin que se pare al menos una vez!
En la autopista (últimos 400 km. hasta La Habana), aunque es de noche y no se ve nada el autobús se mueve continuamente de uno a otro carril para evitar los baches, tramos deficientes del firme, socavones, etc. Afortunadamente a estas horas casi viajamos solos, sin tráfico. Finalmente, tras 15 h. de viaje, llego a mi destino.