Mi estancia en la Habana se ha acortado con respecto al plan
inicial, por diversos motivos: estaba previsto que participase en la Jornada
Nacional de la Juventud de Cuba realizada en la capital simultáneamente a la
JMJ del Papa en Cracovia (Polonia), pero por falta de pasaje y por necesidades
de la casa de Santiago me he quedado más de una semana en esta localidad;
además la Formación de Catequistas y Agentes de Pastoral en la Habana que
estaba prevista para los primeros días de agosto también se suspendió.
Finalmente he llegado a la Habana el 4 de agosto de madrugada. Ese mismo día,
he visitado en coche acompañado por el P. Santiago Martín varios repartos de la
capital: Miramar, Vedado, La Víbora, 10 de octubre, etc. Me han llevado por
todo el malecón que rodea todo el casco histórico de la ciudad.
Los salesianos estamos en la parroquia de San Juan Bosco en el
reparto de la Víbora, una zona muy popular. También esta parroquia tiene un gran
movimiento juvenil con los talleres Don Bosco que se realizan durante el curso
(informática y sobre todo inglés…) en los que están inscritas más de 900
personas, según me dicen. Existe también un Oratorio y Centro Juvenil para los
niños y jóvenes que se acercan a la parroquia.
Durante el verano, como en el resto de las casas salesianas se
ha realizado el VERANO EDUCATIVO (especie de Campamento Urbano) para los niños
en la primera quincena de julio. Aquí había más de 200 chicos/as inscritos y
participaban de media 120-130 niños cada día, de lunes a viernes. Después se ha
realizado la Convivencia de Adolescentes de la zona occidental (La Habana y
Santa Clara), simultánea a la de Santiago para la otra zona y con un programa
parecido.

La comunidad estaba formada este curso por solo 2 salesianos
españoles, P. Manel y P. Santiago, apoyados, como es lógico, por un amplio
grupo de miembros de la Familia Salesiana y jóvenes que llevan las distintas
actividades parroquiales y del centro juvenil. Según me comentan, una de las
mayores dificultades que se encuentran es mantener los grupos juveniles, pues
más del 50% de los mismos y además los más inquietos, más preparados y con
mayor liderazgo optan por la salida del país por la falta de expectativas que
ven en la isla. Habrá que ver cómo se puede cambiar esta realidad que está
condicionando enormemente el desarrollo de nuestra misión en la iglesia y la
situación del país.


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