El pasado 5 de agosto yo estuve una jornada en Santa Clara,
capital de la provincia Villa Clara, donde reposan los restos del Che Guevara.
En esta ciudad los salesianos llevamos la parroquia de Nuestra Señora del
Carmen y un pequeño centro juvenil en torno a la misma. La comunidad este curso
pasado estaba formada por 2 salesianos, uno con la encomienda directa de la
pastoral parroquial y el otro con los jóvenes y la atención a varias capillas
en los campos alejados de la parroquia. Ha sido una visita muy rápida, pues
viajé por la mañana y me volví a media tarde a la Habana para conocer también
la capital del país. Ya he hablado en otras entradas de mis desplazamientos,
por lo que aquí no comento más.
En esta presencia me han enseñado la iglesia parroquial y las
salas aledañas, preparadas para la catequesis y la pastoral con jóvenes y su
pequeña casita, muy cerca del templo parroquial, pero separada. También he
podido ver la plaza principal de la ciudad, con la fuente del niño de la bota,
punto de encuentro y de quedada para la gente del lugar. He visitado la
catedral y he callejeado un poquito por el centro.
A medio día he almorzado con Juanjo Ochoa, sdb encargado del
centro juvenil. Después del almuerzo dialogamos un rato bastante largo y bien
sobre la realidad que se vive en esta presencia y en Cuba en general,
principalmente en lo que afecta a los jóvenes. Particularmente sobre el
problema de ausencia de vocaciones de origen cubano y también la falta de esperanza
en la que viven los jóvenes de esta ciudad.
Después me he ido en coche de caballos al parque y plaza de la
revolución que está alejado como unos 2 km. del centro donde está el gran
mausoleo y monumento al Che Guevara. Allí he podido comprobar la grandiosidad
de este tipo de monumentos estatales
y me ha llamado la atención de manera
especial un contraste. En uno de los extremos de la plaza puede verse en tres
grandes paneles el lema que reza “Fue una estrella quien te puso aquí y te hizo
de este pueblo”. El contraste es que justo al ladito mismo de los grandes
paneles se han levantado varias chabolas que dan bastante al traste con los
ideales de igualdad y justicia de la revolución.
Continúo mi camino pues a las 17 h. debo estar en la terminal
de buses de Vía Azul por ver si sale un pasaje para volver en el mismo día a la
Habana. Como ya he contado en la anterior entrada, finalmente el trayecto de
vuelta lo he hecho en un taxi colectivo con un norteamericano de Chicago.



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