lunes, 8 de agosto de 2016

Santa Clara, parroquia de nuestra Señora del Carmen.

El pasado 5 de agosto yo estuve una jornada en Santa Clara, capital de la provincia Villa Clara, donde reposan los restos del Che Guevara. En esta ciudad los salesianos llevamos la parroquia de Nuestra Señora del Carmen y un pequeño centro juvenil en torno a la misma. La comunidad este curso pasado estaba formada por 2 salesianos, uno con la encomienda directa de la pastoral parroquial y el otro con los jóvenes y la atención a varias capillas en los campos alejados de la parroquia. Ha sido una visita muy rápida, pues viajé por la mañana y me volví a media tarde a la Habana para conocer también la capital del país. Ya he hablado en otras entradas de mis desplazamientos, por lo que aquí no comento más.
En esta presencia me han enseñado la iglesia parroquial y las salas aledañas, preparadas para la catequesis y la pastoral con jóvenes y su pequeña casita, muy cerca del templo parroquial, pero separada. También he podido ver la plaza principal de la ciudad, con la fuente del niño de la bota, punto de encuentro y de quedada para la gente del lugar. He visitado la catedral y he callejeado un poquito por el centro.
A medio día he almorzado con Juanjo Ochoa, sdb encargado del centro juvenil. Después del almuerzo dialogamos un rato bastante largo y bien sobre la realidad que se vive en esta presencia y en Cuba en general, principalmente en lo que afecta a los jóvenes. Particularmente sobre el problema de ausencia de vocaciones de origen cubano y también la falta de esperanza en la que viven los jóvenes de esta ciudad.
Después me he ido en coche de caballos al parque y plaza de la revolución que está alejado como unos 2 km. del centro donde está el gran mausoleo y monumento al Che Guevara. Allí he podido comprobar la grandiosidad de este tipo de monumentos estatales
y me ha llamado la atención de manera especial un contraste. En uno de los extremos de la plaza puede verse en tres grandes paneles el lema que reza “Fue una estrella quien te puso aquí y te hizo de este pueblo”. El contraste es que justo al ladito mismo de los grandes paneles se han levantado varias chabolas que dan bastante al traste con los ideales de igualdad y justicia de la revolución.
Continúo mi camino pues a las 17 h. debo estar en la terminal de buses de Vía Azul por ver si sale un pasaje para volver en el mismo día a la Habana. Como ya he contado en la anterior entrada, finalmente el trayecto de vuelta lo he hecho en un taxi colectivo con un norteamericano de Chicago.

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