sábado, 9 de julio de 2016

Mi primera parada: Santiago de Cuba.

Ya estoy terminando mi segunda jornada en Santiago de Cuba, capital colonial de la isla y segunda ciudad en número de habitantes (cerca de 1 millón). Santiago es una ciudad como Vigo, donde no hay ninguna calle prácticamente en horizontal, todas son subidas y bajadas a pequeños cerros y lomas que rodean la gran bahía por la que se dice “entró la civilización cristiana y europea en estas tierras americanas”.

En Santiago los salesianos tenían una gran escuela, como en el resto de las ciudades donde estaban antes de que llegara la revolución. Actualmente dirigen la parroquia y el centro social Don Bosco en la mitad más o menos de la instalación primigenia. El motivo de que se haya conservado tanto porcentaje de la misma se debe, según cuentan, a la astucia de un sacerdote diocesano de aquella época que al ver lo que se estaba haciendo con todos los colegios y centros educativos regentados por religiosos y la iglesia, comenzó a levantar paredes y a justificar que diferentes espacios estaban vinculados no a la escuela, sino al Templo que con la llegada de la Revolución pasó a la Diócesis de Santiago: - ¿Y este salón, Padre? – Es la Biblioteca de la Iglesia, etc.

En este momento, en esta casa se están realizando fundamentalmente dos actividades pastorales: el verano educativo, de lunes a viernes, para niños/as y adolescentes (de 6 a 16 años más o menos) y la convivencia vocacional, un proceso de pre-postulantado o seminario en el que 4 jóvenes están aprendiendo a coger su vida y su historia en sus manos y tratando de discernir si Dios les llama a vivir el carisma salesiano como consagrados.

Lo que primero me ha llamado la atención de esta presencia salesiana es que la comunidad, formada en este momento por 2 salesianos dominicanos (P. Navel y P. Cristian) hace que la casa esté abierta a toda la familia salesiana y amigas y amigos de Don Bosco, desde las 8:00 de la mañana hasta bien entrada la noche (22 h.). Los jóvenes vocacionales conviven todo el tiempo con la comunidad, comen con nosotros, están volcados en las tareas materiales de la casa y en las labores educativo- pastorales con niñas/os y jóvenes. Toda una lección para mí, como salesiano español.

De momento, hasta aquí llego. Otro día más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario