Es la tierra donde llegaron los primeros hijos de Don Bosco
a Cuba allá por el 1916, hace ahora un siglo. La capital de la provincia es la
tercera ciudad de la isla en población de habitantes. Está situada
geográficamente casi en el centro de la isla, en el interior, presidiendo la
cuba rural y profunda, con grandes extensiones de campo y muy deshabitada. Algo
parecido a Castilla y León en nuestra España actual. También hemos podido ver
en un viaje que hicimos a la playa, cómo el campo en cuba está semi- abandonado
y la planta más habitual es el marabú (especie de arbusto silvestre) que va
invadiendo los campos descuidados y desaprovechados. A pesar de que estudios
afirman que la tierra en cuba es muy fértil y rica, apropiada para la
agricultura.
En el Camagüey anterior a la revolución, los salesianos
(como otros muchos religiosos y religiosas) atendían una escuela de “Artes y Oficios”
que actualmente es un instituto politécnico del Estado. En nuestros días los
salesianos atienden la parroquia más extensa en territorio de toda la diócesis,
articulada en torno al Santuario Diocesano de Ntra. Señora de la Caridad del
Cobre (patrona de Cuba) y formada por cuatro capillas (como llaman aquí a las
iglesias): Ntra. Señora de Fátima, Don Bosco, Monserrat (recientemente atendida
por un cura diocesano) y San Vicente de Paúl. Anexo a ésta última capilla, los
salesianos han adquirido un campito habilitado para el juego y esparcimiento de adolescentes y jóvenes que forman el Oratorio Don Bosco. La parroquia también
atiende más de una veintena de casas- capilla en el inmenso campo de los alrededores
de la ciudad. Cuatro salesianos forman esta comunidad, si bien, uno de ellos,
cubano, P. Sejas, es mayor y ya no puede salir de la casita en donde viven a
las afueras de la ciudad, a medio camino entre el santuario y el Oratorio Don
Bosco. Los otros 3 salesianos se reparten la gran tarea parroquial: el director,
P. Miguel Ángel, español, atiende la pastoral familiar, la familia salesiana,
el santuario y otras capillas; el administrador, dominicano, P. Daniel que se
encarga del Oratorio y la Capilla de S. Vicente; y el P. Peter, esloveno, que
atiende las comunidades rurales y los campos: “la mies es abundante y los
operarios escasos…”.
Existe un dicho por estas tierras que afirma que quien bebe del Tinajón (gran recipiente de barro, para almacenar agua o aceite…) ya no se va nunca de Camagüey o si se va, vuelve. Es un dicho que se cumple en alguno de los salesianos que forman la comunidad, por ejemplo Miguel Angel, español y oriundo de La Rioja, que aunque estuvo destinado en otras presencias cubanas, finalmente ha vuelto a esta ciudad. Se trata de un dicho que se confirma en la gente de Camagüey que es muy sencilla y acogedora, afable y amigable, cariñosa y atenta con las visitas, como he podido comprobar en esta escasa semana que he pasado por aquí.

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